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Catchall Blog/ Cajón de sastre

Igualdad digital: un estudio de casos en acción

Hace diez años, en 2015, un año después de haber asumido la presidencia de Afundación, pusimos en marcha el programa Igualdad Digital para dar respuesta a la evolución de la brecha digital entre las personas mayores. Constituyó y sigue constituyendo una muestra de un estudio de casos en acción que utiliza sus resultados para mejorar y ampliar su alcance y sus objetivos, alineados con los grados de desarrollo de las nuevas tecnologías. Podemos decir que nos adelantamos a nuestro propio tiempo. En esta década hemos contribuido a reducir esta fisura que supuso el acceso a las tecnologías mediante el acompañamiento integral, basado en la formación y el asesoramiento individual.


El fenómeno de la actual revolución tecnológica impacta en múltiples dimensiones, tales como la económica, la sociocultural, la científico-tecnológica o la educativa y la filosófica. Esta nueva era nos empuja, sin duda, hacia un contexto que afecta profundamente las estructuras sociales e incluso las instituciones y los propios cimientos democráticos.

Es imprescindible abordar esta transformación tecnológica desde la perspectiva del principio de igualdad y no discriminación, minimizando, en la medida de lo posible, la brecha digital que puede surgir y, de hecho, surge.  Por ello, es éticamente necesario y una urgencia social y democrática avanzar hacia la construcción de un derecho a la inclusión digital, de tal manera que se mitiguen las asimetrías estructurales y se garantice a todas las personas una participación social equitativa, independientemente de su edad, sus limitaciones, su contexto familiar, su lugar de residencia o sus condiciones socioeconómicas, ideológicas y culturales.

El acceso a las tecnologías, así como a la educación, es un derecho humano fundamental que permite el ejercicio de otros derechos, como la libertad de expresión, la salud o la intervención social. El impacto del algoritmo en la justicia social no es baladí; la matemática estadunidense Cathy O’Neil, autora del bestseller del New York Times “Armas de destrucción matemática”, en su análisis sobre cómo los modelos matemáticos opacos crean bucles de retroalimentación que refuerzan la desigualdad, afirmó: “En la era del algoritmo, la igualdad requiere transparencia. Si un sistema decide quién recibe un crédito o un empleo, la falta de acceso digital se convierte en una nueva forma de segregación”.


Afundación: una institución de referencia en la búsqueda de la igualdad digital por motivos de edad.

En Afundación, somos conscientes de la complejidad y de los desafíos que conlleva este nuevo contexto de transformación digital. Desde nuestro ámbito de actuación, tratamos de intervenir para contribuir a la consecución de ese objetivo: reducir la desigualdad tecnológica. Por ello, a través del Área de Mayores y Longevidad, abordamos la tesis de la igualdad digital, la reducción de la brecha tecnológica existente entre jóvenes y adultos mayores. Buscamos la integración en el nuevo sistema de todas aquellas personas que, por razones de edad, enfrentan mayores barreras para utilizar las nuevas tecnologías.

Hace diez años, en 2015, un año después de haber asumido la presidencia de esta fundación, pusimos en marcha el programa Igualdad Digital para dar respuesta a la evolución de la brecha digital entre las personas mayores. Constituyó y sigue constituyendo una muestra de un estudio de casos en acción que utiliza sus resultados para mejorar y ampliar su alcance y sus objetivos, alineados con los grados de desarrollo de las nuevas tecnologías. Podemos decir que nos adelantamos a nuestro propio tiempo. En esta década hemos contribuido a reducir esta fisura que supuso el acceso a las tecnologías mediante el acompañamiento integral, basado en la formación y el asesoramiento individual.

Hemos llegado a más de 42.000 personas beneficiarias que han evolucionado desde la necesidad de apoyo para incorporarse a internet hasta el uso habitual de smartphones, mensajería o videollamadas. Pero el rápido avance tecnológico genera continuamente nuevas brechas en el uso de aplicaciones, en la ciberseguridad, en la administración digital o en la incorporación de la inteligencia artificial. Por lo que continuamos trabajando constantemente y respondiendo a las nuevas necesidades.

Datos a nivel nacional que justifican nuestro programa en esta década (2015-2025).

Me centraré en los datos principales del INE en su “Encuesta sobre equipamiento y uso de las tecnologías de la información y la comunicación en los hogares”, llevada a cabo en el año 2025, en la que se señala que las personas de 65 a 74 años se han incorporado mayoritariamente a la tecnología, superando las barreras de acceso que persistían hace apenas 10 años. Algunos de los principales avances en este tramo de edad son:

  1. El uso diario de internet ha evolucionado, pasando del 20% en 2015 al 75% en 2025. Si tomamos como referencia los últimos 3 meses, el 85% de las personas en este tramo de edad usaron Internet.
  2. El uso de los teléfonos móviles en 2015 fue del 82%; pasó al 96% en 2025 y solo quedó a 3 puntos de la población total.

Como matizaba hace un momento, en los últimos tiempos la rapidez de los acontecimientos ha ensanchado la brecha en competencias digitales y en el uso de herramientas específicas. Algunos de los principales rasgos de la nueva brecha digital entre las personas en este tramo de edad (65 a 74 años) son:

  • Un 7% no tiene ninguna habilidad digital, frente al 0,6% de la población de entre 25 y 34 años y al 1,9% del total.
  • Un 44% tiene habilidades limitadas, reducidas o bajas y presenta carencias en las 5 áreas de competencia: información, comunicación, creación de contenidos, seguridad y resolución de problemas, en comparación con el 18% de las personas en el tramo de 25 a 34 años y el 27% del total, según la metodología de Eurostat.
  • En cuanto a las habilidades básicas, un 22% las posee, lo que significa que alcanza al menos el nivel básico en las 5 áreas.
  • Solo un 13% tiene habilidades avanzadas, frente al 53% de personas de 25 a 34 años y al 39% del total.
  • En cuanto a la IA generativa, solo un 7% la ha usado alguna vez; aquí existe una gran brecha con los jóvenes: un 75% de ellos, de 16 a 24 años, la utiliza, y un 38% del total de la población.

Además de la edad, se suman otros factores que ensanchan la brecha, como el nivel socioeconómico, los estudios alcanzados, el género y la residencia en el medio rural.

Personas de 75 años o más: es en este tramo donde encontramos la mayor desigualdad; un 50% de ellas nunca ha accedido a internet. En estas edades confluyen otros factores que intensifican la exclusión digital; estos son:

  • Generacional: Alcanza al 69% de las personas de 85 años o más que nunca han usado internet.
  • Educativo: Alcanza al 76% de los mayores con estudios primarios, frente al 14% de los que tienen estudios superiores.
  • De género: alcanza el 56% entre las mujeres mayores de 75 años.
  • Edadista: El 50% de los mayores de 75 años cree que ya no puede usar la tecnología, lo que genera una brecha actitudinal y baja autoconfianza. No es una brecha de acceso técnico, sino que está mediada por el edadismo interiorizado (Estudio sobre las brechas digitales entre las personas mayores 2025. Fundació Ferrer i Guardiá).
  • Rural: Alcanza el 61% de los residentes en localidades de menos de 10 mil habitantes, frente al 43% en las de más de 100 mil habitantes.
  • Socioeconómica: Alcanza el 54% del grupo de menores ingresos, frente al 33% de los de mayores ingresos.

Impacto del programa Igualdad Digital en la reducción de la brecha tecnológica en Galicia y el acompañamiento integral

La contribución de Afundación a la reducción de la brecha digital entre las personas mayores tiene cifras muy significativas; expongo las más relevantes:

  • Hemos acumulado una intensa trayectoria de actividades, alcanzando con todas ellas a 376 personas mayores
  • Efectuamos 139 acciones formativas con 21.729 participantes, el 16% en entornos rurales.
  • Impartimos 194 cursos en nuestros Espazos +60, con una media anual de 60.
  • Hemos efectuado 20.647 asesoramientos individuales a través de los canales presenciales, telefónicos y online.

En esta década (2015-2025) hemos observado que la edad media de los participantes ha disminuido. Sus demandas se dirigen hacia una formación cada vez más específica y orientada a adaptarse a la rápida evolución de la tecnología.

Según la edad, observamos:

  1. El grupo más numeroso es el de 71 a 80 años, con 11.419 participantes, que representan el 49% del total.
  2. Le siguen los participantes de 81 años en adelante, con 5.485 personas formadas.
  3. Finalmente, han participado 573 personas de 91 años en adelante; es el grupo menos numeroso.
  4. Sin embargo, la tendencia creciente es el descenso en la media de edad de los participantes, desde los 81 a los 72 años, siendo el grupo de edad de 61 a 70 años el que más crece desde 2015.

En Afundación, a lo largo de estos diez años, hemos desarrollado un método de acompañamiento que permite superar las barreras y avanzar con seguridad y autonomía.

Nuestra red de Espacios +60 nos proporciona un canal de escucha fundamental, pues, más allá de la necesidad de incorporarse a las tecnologías, las personas mayores demandan acompañamiento para superar las barreras psicológicas que conlleva este tipo de aprendizaje: creencias restrictivas, miedo a lo desconocido, inseguridad o preocupación por la seguridad son algunas de ellas.

Para todo este proceso, contamos con un equipo profesional de referencia que permite a los usuarios superar estos obstáculos, ganar confianza y avanzar con seguridad. Estos profesionales ofrecen contenido formativo adaptado a las necesidades de cada momento y de cada persona e implementan una metodología de acompañamiento personalizada que combina la formación con el asesoramiento individual. Esto permite adaptarse al ritmo de aprendizaje de cada persona y a su nivel competencial. Este punto en especial, el acompañamiento integral e individualizado, es uno de los grandes valores del programa porque pone a la persona en el centro de nuestra estrategia. Los profesionales que lo llevan a cabo realizan una labor que nos posiciona como una entidad de referencia en este ámbito.

Aunque la brecha de acceso está mayoritariamente superada y las nuevas fisuras son de carácter competencial, la primera de ellas aún persiste entre las personas mayores de 75 años y en el medio rural. En nuestra institución, ante las nuevas necesidades y contextos, hemos planificado y ya estamos desarrollando herramientas enfocadas en ambos grupos y en sus distintos requisitos. Concretamente, hemos diseñado la  plataforma Igualdad Digital y una amplia y diversa formación presencial abierta a toda la ciudadanía.

La plataforma Igualdad Digital

Para responder a estas nuevas necesidades (las competenciales), hemos creado Igualdad Digital, una plataforma gratuita en el canal online con una oferta de contenidos que responde a ellas. Se caracteriza por:

  • Está adaptada al nuevo perfil mayoritario de personas mayores digitalizadas que ya tienen acceso a internet y correo electrónico.
  • Accesible para los usuarios/as finales que deseen formarse de manera autónoma.
  • Actualizable de forma permanente para responder a la evolución tecnológica continua.
  • Ofrece también respuesta a la brecha de acceso y a las personas que necesitan acompañamiento mediante acciones presenciales.
  • Abierta y disponible para entidades públicas y privadas que trabajen en la formación de competencias digitales en personas mayores o para mentores digitales que deseen utilizar nuestros recursos en su entorno familiar.

A su vez, Igualdad Digital ofrece tres modalidades de aprendizaje:

  • El autónomo para aquellas personas que ya tengan correo electrónico y sepan navegar en internet;
  • Como recurso de programas formativos presenciales de Afundación o de otras entidades;
  • A través del acompañamiento de mentores digitales, ya sean personas de confianza en el ámbito privado, profesionales de Afundación o de otras organizaciones.

Las características diferenciales de la plataforma son:

  • Recursos didácticos gratuitos y accesibles.
  • Contenidos enfocados a utilidades prácticas y didácticas, con explicaciones sencillas y fáciles de entender.
  • Vídeos de apoyo y módulos interactivos.
  • Resúmenes descargables en cada capítulo.
  • Seguimiento del progreso individual.
  • Prueba de competencias digitales, estructurada mediante itinerarios modulares.
  • Ejercicios prácticos incorporados en cada capítulo.
  • Material actualizado de forma permanente.

Además, avanzamos en la programación de actividades presenciales en abierto que ya veníamos desarrollando y la hacemos crecer escalándola a toda la ciudadanía, de tal modo que:

  • Mantenemos y hacemos crecer la programación presencial para personas socias de los Espazos +60 en once localidades gallegas: una oferta de 2900 horas formativas, repartidas en 245 cursos, a lo largo de todo el año, que fomenta el asesoramiento y el acompañamiento digital individual.
  • Escalamos esta propuesta para abrirla a toda la ciudadanía de manera gratuita y accesible. De hecho, para esta primavera ya tenemos programados 83 cursos del itinerario Igualdad Digital, que se celebrarán entre abril y mayo en nuestros centros.
  • Trabajamos actualmente en un proyecto piloto para desarrollar acciones en entidades públicas y privadas, preferentemente en el medio rural.

En definitiva, toda esta visión de Afundación, todo el pensamiento, los esfuerzos y los recursos puestos al servicio de nuestro objetivo de promover la igualdad en el acceso a las tecnologías, evitando la exclusión por razones de edad, responden al convencimiento de que todo lo que hagamos en materia de inclusión digital siempre será poco. La invisibilidad digital comporta un gran riesgo de desigualdad y es, sin duda, una de las paradojas más crueles de nuestro tiempo: aunque nunca hemos dejado un rastro tan detallado de nuestra existencia, nunca ha sido tan difícil ser realmente “vistos” o reconocidos como seres humanos integrales.

Un hecho que nos sitúa ante un escenario técnico y ético contradictorio: nunca tantas voces tuvieron la posibilidad de expresarse y, sin embargo, persisten dinámicas que silencian, diluyen o desjerarquizan determinadas presencias. Superar esta tensión exige una mirada crítica sobre los algoritmos, las estructuras de poder y los sesgos que atraviesan lo digital, así como un compromiso institucional y colectivo con la equidad en la representación y la participación. Solo así será posible construir un ecosistema digital verdaderamente inclusivo, donde la visibilidad no sea un privilegio, sino un derecho efectivo y compartido por todos.


© 2026 Miguel Ángel Escotet. Todos los derechos reservados para esta edición. Se puede reproducir citando la fuente y al autor. Este artículo es parte de mi presentación ante los medios de nuestro programa de Igualdad Digital, que hemos acometido en Afundación desde hace 10 años.