
- July 16, 2026
- Aprender a Dar, Arte, Caridad, Compasión, Espiritualidad, Estética, Ética, Humanismo, Psicología, Solidaridad
En la exposición «Arte y Misericordia». El barroco de la Santa Caridad de Sevilla en Madrid», la deontología y el arte, o, lo que es lo mismo, razón y sensibilidad, funcionan como un estímulo que nos insta a salir de los estrechos límites de la individualidad para comprender la profundidad del ser humano desde la solidaridad y la compasión. En ella, el pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo supo aplicar con talento artístico el concepto de la «Pulchritudo caritatis», acuñado por Agustín de Hipona, quien resumía así todo el significado que la expresión encierra: «Cuanto más crece el amor en ti, tanto más crece la belleza; porque la caridad misma es la belleza del alma».
La obra San Juan de Dios transportando a un enfermo, pintada por Bartolomé Esteban Murillo para la Iglesia del Hospital de la Caridad en Sevilla, es, en sí misma, un manifiesto visual sobre la solidaridad y el cuidado del otro. El gesto de San Juan de Dios es sanador: el santo se encorva bajo el peso físico y moral del desvalido en una obra de gran belleza. De esta manera, Murillo nos enseña que el acto de socorrer a nuestros semejantes es una cuestión ética, además de estética. La obra establece una dialéctica entre la moral y la belleza capaz de reconocer la dignidad humana en medio de su propia fragilidad.
El pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo supo aplicar con talento artístico el concepto de la «Pulchritudo caritatis», acuñado por Agustín de Hipona, quien resumía así todo el significado que la expresión encierra: «Cuanto más crece el amor en ti, tanto más crece la belleza; porque la caridad misma es la belleza del alma». Una gran verdad en la que la educación no ha incidido en la formación de la relación entre aprender a dar y aprender a recibir, una competencia psicoemocional indispensable para aprender a convivir.

Efectivamente, este concepto de «la hermosura de la caridad» sintetiza la evolución estética y espiritual de Occidente, donde la representación de la piedad pasa de ser una manifestación medieval de armonía mística a convertirse en un reflejo de las tensiones internas del sujeto moderno, tras su resignificación en la época barroca. De esta manera, en el barroco, la caridad y la espiritualidad ya no se muestran como una verdad estática o puramente institucional, sino como un escenario de contrastes emocionales en el que el arte actúa como un vehículo contrarreformista que sacude los afectos humanos. Así queda patente la vulnerabilidad del ser humano ante la muerte, el sufrimiento e incluso ante la propia crisis de sus creencias.
En la exposición «Arte y Misericordia». El barroco de la Santa Caridad de Sevilla en Madrid», la deontología y el arte, o, lo que es lo mismo, razón y sensibilidad, funcionan como un estímulo que nos insta a salir de los estrechos límites de la individualidad para comprender la profundidad del ser humano desde la solidaridad y la compasión. La muestra constata cómo, históricamente, la creación artística ha servido como vehículo de reparación del sufrimiento y como instrumento de concienciación destinado a inspirar la fraternidad. La concepción de la ética como estética es, creo, el verdadero corazón de «Arte y Misericordia». Esta intencionalidad artística caló hondo e influyó en la historia posterior del arte; pensemos, por ejemplo, en la filósofa, intelectual y ensayista andaluza María Zambrano, cuya extensa obra se situaba entre el compromiso cívico y el pensamiento poético. Ella nos dejó esta bella y profunda reflexión: «La función del arte es misericordiosa porque tiene la valentía de hacer visible al hombre desheredado, otorgándole un lugar en la luz de la historia».
La propuesta artística de esta exposición se configura como un constructo visual y reflexivo en torno a la ontología humana, abordado deliberadamente desde los paradigmas de la alteridad u otredad, del amor y de la responsabilidad social. Esta iniciativa sigue fielmente el programa iconográfico diseñado en el siglo XVII por Miguel Mañara para la Iglesia del Señor San Jorge del Hospital de la Caridad de Sevilla. Mañara, figura clave de esta institución, convocó a los mejores artistas de su tiempo para plasmar estas ideas, que fueron ejecutadas por las figuras más relevantes del Barroco europeo y español, como Juan de Valdés, Murillo, Pedro Roldán y Duque Cornejo. Esta exposición, organizada por el Ayuntamiento de Madrid, Afundación y la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla, permite disfrutar de las obras de estos artistas, que salen de Sevilla por primera vez y continúan interpelándonos sobre los grandes temas de la humanidad, como el dolor, la muerte o la solidaridad.

De esta manera, el proyecto visibiliza, dignifica y reconoce la histórica labor social de la Hermandad de la Santa Caridad de Sevilla, evidenciando el papel del arte como catalizador de la transformación social y como amparo de los colectivos vulnerables. Afundación se reconoce en estos mismos valores: la confluencia entre la sensibilidad estética y el compromiso ético, que, aunque con aplicaciones diferentes, también guían nuestra misión y cultura institucional.
«Arte y Misericordia», viene a demostrar que el compromiso social, la ética y la solidaridad superan distancias geográficas y temporales y actualizan el tan necesario principio de la «Pulchritudo caritatis». En la sociedad actual, en un entorno que prioriza lo inmediato y lo utilitario, existe el riesgo real de deshumanizar las relaciones y normalizar la indiferencia ante la vulnerabilidad ajena, reduciendo al individuo a una lógica meramente mercantil. Por eso, resulta tan necesario apostar por la solidaridad, por el amor hacia nuestros pares y por la belleza de la caridad, como parte de la elevación de las emociones en el contexto psicológico. La sociedad debe aprender a compartir, a concebir compasión por quien sufre y a actuar en consecuencia.
La visualización de este extraordinario barroco sevillano se ofrece como un espacio de pausa, introspección emocional y reflexión crítica, donde el programa artístico del mecenas y Hermano Mayor, Miguel Mañara, se antoja plenamente vigente, pues nos exige ir más allá de la dignidad y del egoísmo. «Arte y Misericordia» viene a confirmar que el valor y el progreso de una sociedad se miden por su capacidad de amparo, pues ahí reside la dimensión más auténtica del ser humano. Estamos invitados a practicar la solidaridad en la dimensión del significado que la escritora nicaragüense Gioconda Belli le atribuye: «La solidaridad es la ternura de los pueblos».
@ Miguel Ángel Escotet. Todos los derechos reservados. Se puede reproducir citando la fuente y el autor. Artículo basado en mis palabras pronunciadas durante la inauguración de la exposición “Arte y misericordia”. El Barroco de la Santa Caridad de Sevilla en Madrid”, que presenta obras maestras del siglo XVII en la capital de España. Incluye pinturas de Murillo y Valdés Leal, y esculturas de Pedro Roldán. Es totalmente gratuita y permanecerá abierta hasta el 22 de noviembre de 2026 en la Sala Sur del Centro Cultural Conde Duque.