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Catchall Blog/ Cajón de sastre

El humor como desarrollo cívico para la convivencia: arte y pensamiento

Desde los albores de nuestra civilización occidental, el humor constituye una necesidad psicológica para el ser humano, actuando como una estrategia de flexibilidad cognitiva que nos permite cuestionar verdades absolutas, que en el fondo no existen. Rompe nuestras expectativas empujándonos a analizar y comprender el mundo desde una perspectiva más dúctil y crítica. El humor inteligente, libre y desprovisto de acritud que practicó Antonio Mingote constituye un antídoto eficaz ante un debate público, como el actual, en el que muchas veces se reemplaza el alto sentido del humor por la descalificación de los demás.


Algunos rasgos en la filosofía griega sobre el humor

Si nos remontamos al mundo helénico, por ejemplo, encontramos un claro ejemplo de la naturaleza filosófica del humor en la figura de Demócrito, el filósofo risueño. La tradición clásica retrata al filósofo presocrático riendo abiertamente ante los delirios y las ambiciones de su sociedad, ante la ceguera del mundo. Una risa que sencillamente era la manifestación más depurada de la lucidez intelectual. El pensamiento griego comprendió tempranamente que, frente a la rigidez de la tragedia, el humor actúa como un mecanismo de resistencia crítica, un espejo corrector que desarma las conductas narcisistas y las vanidades humanas, y equilibra los excesos del dogmatismo. El propio Aristóteles, en su Poética, afirmaba que lo cómico es una imitación de lo feo y lo defectuoso, pero enfocada en lo inofensivo y lo ridículo, sin causar dolor ni daño real.

El fuego de Prometeo – Antonio Mingote

De forma semejante, Platón, en su tratado Filebo, también resalta que lo cómico genera un doble sentimiento dicotómico entre el placer y el dolor: el placer de reír frente al dolor de la adversidad propia y ajena. Esta gran herencia filosófica y psicológica arraigó con fuerza en las letras y las artes europeas posteriores, demostrando que la ironía, usada con respeto, es la distancia más corta entre la realidad y la verdad. En la psicología profunda, Sigmund Freud, gran lector y estudioso de la Grecia clásica, concebía el humor como un mecanismo de defensa psicológico que libera energía y nos permite enfrentar realidades dolorosas sin sucumbir al sufrimiento. Lo concibe, tal como lo expresa en su obra El chiste y su relación con lo inconsciente, como una rebelión del ego contra el principio de realidad, para demostrar que el trauma del mundo exterior no puede dañarnos.

En la historia cultural propia y más reciente, esa misma agudeza, heredada de Demócrito, Aristóteles, Platón o los grandes maestros de la comedia griega, encontró un aliado excepcional en la prosa de Julio Camba, cuyo legado custodiamos y honramos, de alguna manera, desde Afundación a través de nuestro premio internacional de periodismo que lleva su nombre. Camba diseccionaba la vida cotidiana con un bisturí irónico impecable, elevando la crónica periodística a la categoría de alta literatura. Tanto en la palabra escrita de este prosista gallego como en el dibujo del maestro madrileño, Antonio Mingote, habita una misma convicción ética: el humor es la herramienta analítica más sofisticada para desvelar las contradicciones de la condición humana.

¡Papá, mira qué invento! Antonio Mingote.

La línea del cronista

La exposición «Antonio Mingote. La inteligencia del trazo» se enmarca directamente en la tradición humanista, según la cual el humor constituye una necesidad intelectual y emocional, fundamental para el ser humano, que le permite explorar los límites del pensamiento y de la propia realidad. A través de una rigurosa selección de 135 obras originales, la exhibición despliega más de siete décadas de producción gráfica deslumbrante de Antonio Mingote y permite descubrir que el dibujo de prensa, lejos de ser un arte efímero, posee la permanencia y la densidad de las grandes obras de la pintura o del dibujo universal.

El discurso expositivo nos guía con mano experta a través de diferentes aspectos de esos territorios comunes sobre los que el hombre siempre ha reflexionado y seguirá haciéndolo. Así, Mingote, con su trazo ágil y su cultura humanista, nos invita a reflexionar sobre la soledad, el absurdo, la historia y la condición humana con una elegancia que convierte cada viñeta en una pieza de arte gráfico y en una profunda meditación.

Qué, ¿de sondeo? Antonio Mingote

El humor como necesidad cívica contemporánea

Bajo una aparente ligereza y la gracia inmediata de los dibujos de Antonio Mingote, subyace una arquitectura intelectual y matemática. Su maestría técnica y su profundidad conceptual explican con nitidez por qué se convirtió en el primer humorista gráfico elegido para ocupar un sillón en la Real Academia Española (RAE) el 23 de abril de 1988 —justamente el Día Mundial del Libro, un hecho significativo, pues Antonio Mingote, además de dibujante, fue un prolífico escritor: narrador, guionista, dramaturgo, ensayista y articulista—. Con su ingreso en la RAE, el dibujo de prensa recibió la consagración institucional que merecía, equiparándose a las más altas disciplinas de las letras y las artes.

Reivindicar el trazo de Mingote no responde a un ejercicio de complacencia estética; es mucho más, constituye la crónica visual de nuestro tiempo, en tanto que evidencia y cuestiona las coordenadas de incertidumbre, complejidad, fragmentación, rapidez e hipérbole del mundo contemporáneo. El sentido del humor es, en definitiva, un síntoma de inteligencia y de madurez, tanto individual como social.

El humor inteligente, libre y desprovisto de acritud que practicó constituye un antídoto eficaz ante un debate público, como el actual, en el que muchas veces se reemplaza el alto sentido del humor por la descalificación de los demás; esta es una de las asignaturas pendientes para la convivencia y el diálogo democrático de nuestra sociedad. En definitiva, el arte de Mingote es una lección de lucidez, humor y convivencia democrática que nos plantea, pues, como él mismo expresó: «Se puede vivir sin humor, pero se vive mucho peor».


©2026 Miguel Ángel Escotet. Todos los derechos reservados. Se puede reproducir citando la fuente y el autor. Texto: Miguel Ángel Escotet. Ilustraciones de la portada y del artículo: Antonio Mingote.

Exposición Antonio Mingote. La inteligencia del trazo. Afundación, A Coruña. Del 22 de junio al 29 de agosto.