
- January 9, 2026
- Comunicación, Educación, Internet, Mass Media, Psicología, Psicología social, Redes Sociales, Tecnologia
Los medios de comunicación son los intermediarios entre el emisor y el receptor y no pueden concebirse exclusivamente asociados a instrumentos o tecnologías. Estos medios de transmisión sofisticados lanzan estímulos permanentes de toda índole, que compiten, por continente y contenido, por versatilidad y plasticidad neurocéntrica, con las demás prácticas sociales, incluyendo la misma escuela. Nos encontramos con un desarrollo electrónico y digital que ha revolucionado las «distancias», los «tiempos», los «espacios» y la diseminación de la información. Pero sería absurdo afirmar que los medios de comunicación son un producto reciente. La comunicación es inherente a la naturaleza humana.
Cuando hoy en día nos referimos a los medios de comunicación masivos o mass media, es indispensable incluir también las redes sociales y otros medios de comunicación interpersonales colectivos. Este antiguo, pero no por ello, concepto de mass media fue acuñado por la sociología norteamericana para relacionar el medio con el atributo de la estructura social de masas. Sin embargo, después de McLuhan, el calificativo de masa o masificación fue objeto de un gran debate, que aún continúa, sobre la necesidad de separar el medio del mensaje y de su contenido. Ciertamente, este reduccionismo ha sido alterado por un concepto todavía mayor, como la comunicación global, como una manera de no identificar necesariamente la comunicación con los medios de comunicación ni con la comunicación masiva, dado que representa un error epistemológico. Estaría más cerca utilizar el término de comunicación social.

Los medios de comunicación son los intermediarios entre el emisor y el receptor. Estos medios no pueden concebirse exclusivamente asociados a instrumentos como el periódico, la radio, la televisión, el teléfono, el libro, el cine, las redes sociales, el ordenador, el teléfono móvil, el satélite, la red Internet o los chatbots de IA. Simplemente, configuran medios contemporáneos paralelos al avance tecnológico. Pero sería absurdo afirmar que los medios de comunicación son un producto reciente. La comunicación es inherente a la naturaleza humana. El ruido de los tambores, las señales de humo o los sonidos de las trompetas de los heraldos eran auténticos medios de comunicación y, además, masivos. También el diálogo es el medio de comunicación por excelencia. Ni que hablar de los propios medios naturales del ser humano: los órganos de los sentidos, que son principio y fin del proceso de comunicación, residente en el cerebro, que toma como su interlocutor la percepción.
Sin embargo, en múltiples oportunidades, el ser humano que acarrea la ansiedad y la angustia de la incertidumbre, cree que la comunicación compleja y los instrumentos tecnológicos, más o menos sofisticados, van a ayudar a romper sus vínculos crecientes de soledad, narcisismo y comunicación unidireccional. Se olvida, en ese afán de reducir las distancias entre los distintos interlocutores, que existen formas elementales y básicas de comunicación que preceden a todas las demás. Una mirada, una sonrisa, un llanto o simplemente poner la mano sobre el hombro del amigo o del enemigo tienen un efecto comunicacional que rompe los moldes más sofisticados de la tecnología. Todo ello puede amplificarse, por supuesto, a través de los medios tecnológicos de comunicación masiva, pero el proceso comienza en la persona individualmente. Precisamente, el creador de Charlie Brown y Snoopy, Charles M. Schulz, sentenciaba de forma espléndida este hecho, reflejado en el sentido del humor, como la base para una comunicación sólida y transparente, repleta de una fuerte dosis de salud mental. Nos decía, tal como aparece en inglés en la ilustración que acompaño: “Si tuviera la oportunidad de presentar un regalo a la próxima generación, sería la capacidad de cada individuo de aprender a reírse de sí mismo”.

La comunicación, por otra parte, es una relación unidireccional, bidireccional y multidireccional que, en la interpretación kantiana, significa una relación inherente, de causa y efecto, y con la acción recíproca entre el agente y el receptor. Así, para Antonio Pasquali, la comunicación es “la relación comunitaria humana consistente en la emisión-recepción de mensajes entre interlocutores en estado de total reciprocidad, siendo por ello un factor esencial de convivencia y un elemento determinante de las formas que asume la sociabilidad del hombre”.
Al delimitar los componentes de la comunicación, se pueden separar los medios, con los inevitables riesgos que comporta el estudio de una de las partes de un todo en la concepción gestáltica, para analizar aquellos que se clasifican específicamente como medios de comunicación social contemporáneos. Sin lugar a duda, el mundo de los medios comunicacionales se convierte, día a día, en un campo más amplio y complejo. Hemos apreciado la evolución de la transmisión de las ideas, la información, la escritura, las imágenes, los sonidos, la digitalización de los saberes.
Hemos visto, en poco tiempo, cambiar la industria editorial, desde aquel cajista que componía manualmente los libros de forma artesanal y meticulosa al operador de ordenador que, a golpe de tecla y deslizamiento de ratón, estructura el texto ante una pantalla; y ya en estos precisos momentos, la inteligencia artificial construye las mismas páginas y formatos de los libros digitales. Las noticias pasaron del telégrafo al teléfono y se convirtieron a lenguajes de hipertexto que se unieron al sonido, la imagen, el tacto y el movimiento, virtual o real, en la misma telaraña de Internet. La industria de la música, la misma radio, han sufrido transformaciones en contenido y forma y las han convertido en dimensión planetaria.

El correo electrónico y los mensajes de texto o con sonido han dado paso al cartero del silbato. El cine de antaño, que para muchos niños y jóvenes, y no tan jóvenes de hoy, les hace pensar que las épocas pasadas, las de sus abuelos, eran en blanco y negro y caminar rápido, hoy se reemplaza por el extremo de imágenes no vividas que apuntan al futuro de los creadores de ellas y que con el auxilio de la televisión digital penetran en cada casa y lugar o en cada móvil personal como convidados invisibles, y pone instantáneamente al alcance de la vista lo que sucede en cualquier parte del mundo, o al menos, lo que la cámara te permite o quiere que veas. Nuevas formas de inteligencia artificial, de mundos virtuales y experiencias transmóviles, y aquellos que nuestra imaginación todavía no sospecha hacen del mundo contemporáneo un entramado repleto de complejidad que interviene en las más variadas esferas sociales, culturales, políticas y económicas. La revolución del código dígito-binario es apenas una introducción a los cambios que vienen, y algunos ya están aquí.
Al tiempo de esta mastodóntica y fascinante transformación de la tierra en que vivimos, no puedo dejar, sin visos de demagogia, hacerme cargo de los niveles de pobreza que tenemos en el mundo, de los retrasos considerables de los sistemas educativos en paralelo con los avances de la ciencia y de la tecnología y veo con enorme tristeza e impotencia, que al lado de todas estas tecnologías que nos abruman, que nos hacen la vida más fácil y que nos permite comunicarnos sofisticadamente y al instante, tenemos sobre todos nosotros una enorme deuda con la humanidad analfabeta al condenar a millones a la exclusión en todos los ámbitos de la vida. Todavía dos de cada cinco personas en el mundo están en diferentes niveles de analfabetismo, y somos los educadores y los comunicadores, con el apoyo de toda la sociedad, quienes debemos ayudar a erradicar una de las mayores injusticias de la humanidad, en un mundo que se siente presuntuosamente orgulloso de las conquistas del espacio.
Referencias
Escotet, M.A. (1992). Prólogo sobre Teoría y práctica de los medios de comunicación en Estados Unidos y en el mundo. En Merrill, J.C., Lee, J. Y. y Friedlander, E.J. Medios de comunicación social [Modern Mass Media]. Madrid: Editorial FGSR y HarperCollins de New York.
McLuhan, M. (1964). Understanding Media. New York: McGraw-Hill.
Pasquali, A. (2011). La comunicación del mundo. Releer un mundo transfigurado por las comunicaciones. Barcelona: Comunicación Social, Ediciones y Publicaciones.
Sanguinetti, P. (2025). La cobertura sobre IA en los medios de comunicación: una scoping review. Revista de la Asociación Española de Investigación de la Comunicación, Vol. 12 (Especial). https://doi.org/10.24137/raeic.12.e.3.
Scolari, C.A. (2023). On the Evolution of Media: Understanding Media Change. London: Routledge.
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