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- February 24, 2025
- Adoctrinamiento, Educación, Ética, Filosofía, Filosofía de la Educación, Pensamiento Crítico, Psicología
Si bien la educación tiene como objetivo fomentar el crecimiento intelectual y la curiosidad, el adoctrinamiento corre el riesgo de extinguir estas cualidades, reemplazándolas con una adhesión rígida a doctrinas específicas. Intento explorar, a modo de alerta y en forma general y muy breve, el concepto de adoctrinamiento en la educación, sus posibles consecuencias y la importancia de mantener un equilibrio entre los valores de la enseñanza y el pensamiento crítico alentador.
La educación a menudo es reverenciada como la piedra angular de una sociedad progresiva, una herramienta para empoderar a las personas con conocimiento, habilidades de pensamiento crítico y la capacidad de contribuir de manera significativa a sus comunidades. Sin embargo, la línea entre la educación y el adoctrinamiento a veces se puede desenfocar, planteando preguntas importantes sobre el papel de la escolarización en la configuración de opiniones, creencias, actitudes, valores e ideologías. El adoctrinamiento en la educación se refiere al proceso de enseñar a los estudiantes a aceptar un conjunto de creencias sin crítica, a menudo suprimiendo el pensamiento independiente y las preguntas desalentadoras. Si bien la educación tiene como objetivo fomentar el crecimiento intelectual y la curiosidad, el adoctrinamiento corre el riesgo de extinguir estas cualidades, reemplazándolas con una adhesión rígida a doctrinas específicas. En este análisis a vuelo de pájaro, intento explorar, en forma general, el concepto de adoctrinamiento en la educación, sus posibles consecuencias y la importancia de mantener un equilibrio entre los valores de la enseñanza y el pensamiento crítico alentador.
La naturaleza del adoctrinamiento
El adoctrinamiento difiere de la educación en su intención y metodología. La educación busca proporcionar a los estudiantes las herramientas para analizar, cuestionar y formar sus propias conclusiones. Fomenta la mentalidad abierta y la exploración de diversas perspectivas. El adoctrinamiento, por otro lado, se caracteriza por la imposición de una ideología o sistema de creencias particulares, a menudo presentada como verdad absoluta. Esto puede ocurrir en varias formas, como el adoctrinamiento político, religioso o cultural, donde se les enseña a los estudiantes a aceptar ciertas ideas sin indagación y posterior verificación.
Por ejemplo, en algunos sistemas educativos, los planes de estudio de historia pueden estar diseñados para glorificar el pasado de una nación mientras omiten o minimizan sus fallas o injusticias. Del mismo modo, las escuelas pueden priorizar la instrucción (no formación) doctrinal de cualquier índole, con mayor gravedad en los casos de fanatismo ideológico, sobre el compromiso crítico con otras cosmovisiones. Si bien estos enfoques pueden servir objetivos culturales o ideológicos específicos, sin caer en posiciones fanáticas, corren el riesgo de limitar la capacidad de los estudiantes para pensar de forma independiente y comprometerse con diferentes perspectivas.
Por supuesto, el adoctrinamiento no es un concepto unidimensional, todo lo contrario. Se relaciona y se distingue de conceptos relacionados, entre otros, con la misma educación, inculcación, condicionamiento, inoculación, radicalización sistémica, propaganda, pensamiento único, o todas aquellas formas generadas en las llamadas postverdades del mundo actual, donde la mentira es capaz de llegar a inocular a la sociedad en la búsqueda de la verdad.
Algunas consecuencias del adoctrinamiento
Las consecuencias del adoctrinamiento en la educación pueden ser de gran alcance, afectando tanto a los individuos como a la sociedad en su conjunto. A nivel individual, el adoctrinamiento puede obstaculizar el desarrollo intelectual al desalentar la curiosidad y el pensamiento crítico. A los estudiantes a los que se les enseña a aceptar información sin crítica puede tener dificultades para evaluar la evidencia, desafiar los supuestos o participar en un debate significativo. Esto puede conducir a una falta de autonomía intelectual, donde las personas confían en figuras de autoridad o doctrinas establecidas en lugar de desarrollar sus propias opiniones informadas y verificadas.
A nivel social, el adoctrinamiento puede contribuir a la polarización y la intolerancia. Cuando los sistemas educativos promueven una sola ideología o visión del mundo, corren el riesgo de crear divisiones entre aquellos que se adhieren a la narrativa dominante y aquellos que la cuestionan o lo rechazan. Esto puede eliminar el diálogo y perpetuar las desigualdades sociales, ya que las voces disidentes son marginadas o silenciadas. Además, el adoctrinamiento puede socavar el proceso democrático al desalentar a los ciudadanos de evaluar críticamente a los líderes políticos, los programas de los partidos políticos y a las propias instituciones.
El papel de educadores e instituciones
Los educadores e instituciones juegan un papel crucial en la determinación de si la educación sirve como una herramienta para el empoderamiento o un mecanismo para el adoctrinamiento. Los profesores tienen la responsabilidad de presentar la información objetivamente, alentar el pensamiento crítico y crear un entorno en el que los estudiantes se sientan seguros para cuestionar y explorar. Esto requiere un compromiso con la honestidad intelectual y la voluntad de comprometerse con diversas perspectivas, incluso cuando desafían las normas o creencias prevalecientes.
Mientras tanto, las instituciones educativas deben esforzarse por equilibrar la transmisión de valores culturales y sociales con la promoción del pensamiento independiente. Si bien es natural que las escuelas reflejen los valores de las comunidades a las que sirven, también deben preparar a los estudiantes para navegar por un mundo complejo y pluralista. Esto implica exponer a los estudiantes a una variedad de puntos de vista, fomentar la empatía y la comprensión, y equiparlos con las habilidades para participar en un diálogo constructivo.
Lograr un equilibrio
El desafío radica en lograr un equilibrio entre los valores de enseñanza-aprendizaje y evitar el adoctrinamiento. Es posible inculcar un sentido de responsabilidad moral y cívica sin suprimir el pensamiento crítico. Por ejemplo, los educadores pueden alentar a los estudiantes a explorar dilemas éticos, debatir cuestiones controvertidas y reflexionar sobre sus propias creencias y supuestos. Al hacerlo, pueden ayudar a los estudiantes a desarrollar una fuerte brújula moral al tiempo que cultivan la capacidad de pensar de forma independiente y crítica. No es una acción fácil pero debe intentarse, iniciándose con una formación docente que incluya el pensamiento filosófico, la psicología, las ciencias y una profunda formación ética y estética, base del genuino pensamiento democrático.
Además, los planes de estudio deben diseñarse para reflejar diversas perspectivas y experiencias, asegurando que los estudiantes estén expuestos a una amplia gama de ideas y visiones del mundo. Esto no solo enriquece su comprensión de la naturaleza, sino que también los prepara para comprometerse con los demás en un espíritu de respeto mutuo y colaboración.
En definitiva, el adoctrinamiento en la educación plantea una amenaza significativa para la libertad intelectual y el progreso social. Si bien es importante que las escuelas transmitan valores culturales y sociales, deben hacerlo de una manera que fomente el pensamiento crítico y la mentalidad abierta. Los educadores e instituciones tienen la responsabilidad de crear entornos de aprendizaje que permitan a los estudiantes cuestionar, explorar y formar sus propias conclusiones sobre la base del bien común y del respeto profundo a las ideas de los demás. Al lograr un equilibrio entre los valores de enseñanza y fomentar el pensamiento independiente, podemos asegurar que la educación siga siendo una fuerza para la iluminación y el empoderamiento, en lugar de una herramienta para el control ideológico. Al hacerlo, podemos preparar las generaciones futuras para navegar las complejidades del mundo que viene con sabiduría, empatía e integridad.
Referencias
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