La educación como respuesta demagógica de la práctica política
El irrespeto que existe hacia la profesión docente por parte de los gobiernos y de una parte de las fuerzas dirigentes de la sociedad, especialmente en relación a la educación primaria, queda materializado en la insignificante remuneración que perciben los maestros en comparación con lo que recibe la burocracia estatal u otras profesiones fuera del sistema educativo. Es la sociedad la que ha acuñado la frase lapidaria de “más pobre que un maestro de escuela”. Esta es la mayor contradicción de los sistemas políticos. Es parte del discurso demagógico al que hacíamos referencia. Le asignan las mayores cotas de responsabilidad social a la institución educativa y le corresponden con una de las escalas de salarios más bajos de todo el sistema a los profesionales de la misma. Refuerzan a la necesidad con el castigo.
¿No sería posible desvincular de forma directa al sistema educativo del poder ejecutivo? ¿no es más vulnerable la educación bajo un signo político que bajo la expresión plural de la sociedad? ¿sirve la educación bajo el control de una ideología a las características de diversidad social, ideológica y cultural de la sociedad de nuestros días? Consideramos que el sistema educativo debería estar bajo el control del poder legislativo y de la representación plural de toda la sociedad. El Congreso, Asamblea, o Parlamento con representación de todas las fuerzas políticas y un consejo nacional de educación que represente a la sociedad, podrían dar espacio autonómico a un proyecto consensuado de educación capaz de permanecer mas allá de los cambios de gobiernos democráticos, y capaz de concertar a toda la sociedad en torno a la transmisión de las bases fundamentales de la ciencia, la técnica, las humanidades y la cultural nacional, regional y universal. Y lo que aún es más importante, enseñar a comportarse democráticamente, educar para la tolerancia, para el cuidado de la naturaleza, para la diversidad, para el profundo respeto por las ideas del otro, para la defensa de los derechos humanos.Copyright © 2008-2012 Miguel Ángel Escotet. All Rights Reserved.